¿Golpista, la 4T?

A VER. A VER…  Qué político nato y neto, no ha escuchado aquel refrán que dice: El poder marea a los inteligentes y vuelve locos a los estúpidos.

Si bien parece muy simple el pensamiento, no lo es. Hay mar de fondo.

La historia nos enseña que, desde religiosos, Emperadores, Reyes, Señores feudales, presidentes, hasta caciques que han sido inoculados por el virus maligno del poder, han arrasado con vidas, haciendas y libertades de seres humanos indefensos.

En México, quizás uno de los episodios más oscuros que se recuerda es cuando el General José Victoriano Huerta Márquez, dio un golpe de Estado y mandó al diablo a las instituciones y de paso asesinó al apóstol de la democracia Francisco I Madero que, por cierto, en su corto mandato alentó y respetó la libertad de prensa y manifestación de ideas, sin simulaciones y… sin mañaneras mentirosas.

Y sí, el General Huerta había jurado poco antes lealtad a Madero y a las instituciones que lo empoderaron. Tal vez prometió “no mentir, no robar, no traicionar”, sin embargo, fue lo primero que hizo, disfrutando con infinito placer su obra ¿Habrá heredado esa enseñanza a YSQ?

No obstante, lo anterior, ha habido intentonas de mandatarios mexicanos que han pretendido mantener el poder tras el trono, como Plutarco Elías Calles, Luis Echeverría Álvarez y Carlos Salinas de Gortari. Empero, los tres casos se fueron a la basura de la historia.

Hoy, tal vez debido a un problema de formación o porque fue inoculado por el virus de la estupidez, la 4T sigue los pasos de Victoriano Huerta: va por el golpismo.

Pero a diferencia de 1913, Andrés Manuel con un estilo diferente y embriagado de marxismo aniquila gradualmente las instituciones liberales para someterlas, como es el caso de la Suprema Corte de Justicia, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el Poder Judicial Electoral, entre otros.

Sin duda, su propósito es convertirse en un Rey o cacique vitalicio, con el cuento del combate a la corrupción, cuando está sentado en la pila del pus. Son muchos los casos, en particular de sus familiares y amigos que se están atascando de lodo. ¡Mírelos, mírenlos!

Cuando Andrés Manuel se compara con los grandes de la historia como Benito Juárez, Francisco I Madero o Lázaro Cárdenas, seguramente es víctima de algún medicamento o psicotrópico que le provoca alucinaciones. Ninguno de ellos socavó las libertades económicas y políticas, ni atacó el proyecto liberal de Nación.

Veamos. Este pasado miércoles, Andrés Manuel, como ya es su costumbre, arremetió otra vez contra los periodistas y medios de comunicación.  Ahora los acusa de la falta de médicos y medicinas. ¡Imagínense!

Andrés Manuel, espetó: Los periodistas, los medios de comunicación son responsables de que México no tenga los médicos y los especialistas que se requieren ahora con la pandemia.

Como no pudo lograr, por su ineptitud, un modelo de medicina al nivel de Dinamarca o Canadá, como lo prometió para diciembres pasado, a pesar de que cuenta con altos recursos millonarios del erario, se fue a la yugular de los medios de comunicación.

Al parecer, su estrategia es que los periodistas se enganchen en dimes y diretes con los chairos y solovinos, maiceados en Palacio Nacional, mientras se dejan de lado los temas relevantes como el número de fallecidos, de contagios por Covid-19, así como de la crisis económica profunda.

El ataque artero a los reporteros críticos y en especial a la organización Artículo 19, tiene un propósito: seguir avanzando en el golpismo final.

Si llegara un rompimiento total del Estado democrático, serían los medios los más capacitados para dar a conocer los hechos, aun a riesgo de sus vidas.

Y como Andrés Manuel no cuenta con periodistas auténticos, sólo chairos, entonces ataca a quienes exhiben sus torpezas y corruptelas.

Lo Dicho: el poder marea a los inteligentes y vuelve locos a los….

MIENTRAS TANTO…

Mario Di Costanzo, señala que la vacuna contra el COVID 19 es parte del derecho constitucional de protección a la salud, así lo marca el artículo 4 de la carta magna….

En efecto, los funcionarios en turno cobran, y muy bien, por realizar un trabajo de salud, en este caso. Y están obligados a hacer bien la labor.

Nadie tiene por qué aplaudirles. Y esto va para doña Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la ciudad de México; Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco; Alfredo del Mazo, mandatario del Estado de México, etc.

Si no pueden aplicar vacunas en orden y rápido…entonces qué pueden hacer bien. Digo. (unomasmega@gmail.com