Peligro de “pandemia alimentaria” en México

 

  • Producción de alimentos al igual que comercio, impactados por COVID-19
  • Pequeños y medianos productores urgen a Sader nuevo modelo agroalimentario y nutricional

 

Por Guillermo Pimentel Balderas

El Movimiento Campesino, Indígena, Afromexicano Plan de Ayala Siglo XXI (MCIAPASXXI), alerto que paralelo con la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19, el mundo podría entrar también en “una pandemia alimentaria”.

Explicó –por medio de un comunicado- que, recientemente, de acuerdo a diversas publicaciones de prensa, el director del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (ONU), David Beasley, advirtió que mientras el mundo se enfrenta a la pandemia del coronavirus, también está “al borde de una pandemia alimentaria” que podría desencadenar “múltiples hambrunas de proporciones bíblicas” en unos cuantos meses en caso de que no se implementen medidas de inmediato.

Por lo cual, el MCIAPASXXI hace un llamado URGENTE al secretario de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Víctor Villalobos, así como a Diputados y Senadores para que atiendan las propuestas y alternativas que ha presentado la organización con oportunidad, para aumentar la producción de alimentos y garantizar el bienestar de la gente del campo.

Señala que en este contexto la producción de alimentos al igual que el comercio se han visto impactados por la pandemia del COVID-19 (se han causado fluctuaciones de precios y se han impactado las cadenas cortas de suministros) y se podría desencadenar. Se advierte de una “una crisis alimentaria”. “Esta pandemia ha mostrado la vulnerabilidad del mercado y el porqué la agricultura pequeña y mediana es la base de la soberanía alimentaria”, subraya.

Destaca que en México la pequeña y mediana agricultura alcanza más del 70 por ciento de las unidades de producción, de donde se obtiene la mayor parte de los productos básicos que consume el pueblo de México; asimismo, producen más del 50 por ciento de la producción de alimentos (básicos y estratégicos) y más del 50 por ciento de la producción ganadera; además de que se están preparando para mantener un buen ritmo en la producción de alimentos en este 2020 y en los siguientes años. 

“Es en el trabajo de las familias campesinas donde radica la estabilidad y alimentación de las ciudades. Hoy más que nunca se puede apreciar el aporte de las unidades de producción de pequeña y mediana escala”, precisa la organización en su boletín.

Además, manifiesta que ante las emergencias sanitarias y económicas es indispensable reconocer el papel central y esencial de las y los pequeños productores del campo en la producción de alimentos sanos, frescos, nutritivos e inocuos, como garantes de la biodiversidad y una relación respetuosa con el medio ambiente. Sin ellos, es imposible pensar en lograr el objetivo de alcanzar la autosuficiencia y soberanía  alimentaria. El COVID-19 evidencia el acierto de confiar la producción de alimentos en manos campesinas y no depender de las importaciones agroalimentarias.

Para impulsar la producción local de alimentos es preciso para una auténtica transformación. Hoy la revolución no será con cuarteles, aduanas, ni bases militares, sino con campesinas y campesinos, con agroecología, granjas, huertos, escuelas y hospitales, afirma.

El MCIAPASXXI, alega que es imprescindible redoblar esfuerzos de todos los actores rurales, tanto del ejecutivo, las dependencias del sector, las y los pequeños productores en lo individual y organizados; hacer todo lo que se encuentre en sus manos para una mejor eficiencia en el manejo de los recursos; superar las limitaciones y mejorar los instrumentos (transparentar los padrones de beneficiarios, mejorar la operación de los programas prioritarios y atender a los productores más pobres). 

De igual manera, agrega, supervisar y penalizar la especulación, sobre todo de bienes de la canasta básica, para garantizar la autosuficiencia  y la soberanía alimentaria. Solo el pueblo defiende al pueblo y hoy en la producción de alimentos será más evidente, asimismo debe darse una mayor fortaleza a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) para evitar la especulación, alza de precios de los productos básicos y garantizar el derecho de los consumidores.

De igual manera –prosigue- es imprescindible fortalecer la política pública para el campo, haciendo énfasis en los programas de fomento productivo para  los productos de la canasta básica, para que en consonancia con las medidas expuestas por el Ejecutivo el día 22 de abril, contribuyamos al fortalecimiento del mercado interno y prioricemos la producción nacional y disminuyamos la importación de alimentos.

También, establecer mecanismos que permitan desarrollar en las mejores condiciones posibles los apoyos, servicios y programas para los jornaleros agrícolas.

El MCIAPASXXI, considera que en la coyuntura por el COVID-19 y su impacto en la economía rural se hace necesario desarrollar algunas acciones que fortalezcan las actividades ciudadanas que fortifiquen la producción y comercialización de los alimentos.

Asimismo, impulsar cadenas cortas de suministro, inducir que SEGALMEX reciba maíces criollos y promover la mano obra en los ejidos y comunidades; asi como priorizar el empleo. Por ejemplo, en obras que las propias comunidades puedan llevar a cabo; favorecer las condiciones para el transporte de alimentos de la canasta básica y medicamentos.

Igualmente, demanda, favorecer compromisos de pagos de servicios como los de energía eléctrica, agua, predial, etcétera y, favorecer los  esquemas de crédito que se han anunciando. “Y también, propiciar las condiciones para el establecimiento de huertos urbanos, bajo una estrategia de financiamiento y acompañamiento técnico para contribuir a la producción de alimentos sanos”, apuntó.

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