¡Mesías! El Monarca lo predijo: ‘Abrazos y besos’ para acabar con los delincuentes

AUTOR

GAEL BUENDÍA

Con su lema mortal se pretende acabar con los malandrines… y sin un solo disparo

 

Desde algún lugar del mundo a 19 de marzo de 2020. En el amplio salón de juntas de Palacio los ahí reunidos mostraban un semblante con cierto cansancio.

Y es que el Monarca, con su hablar pausado, se había extendido en su junta de trabajo con sus súbditos, pero ni modo, habría que apechugar so pena de ser destituidos del presupuesto.

Finalmente el Monarca terminó su alocución y sus súbditos se levantaron de sus asientos para aplaudirle y con un ademán los hizo guardar silencio y preguntó: “¿Alguna objeción o pregunta de lo que aquí se ha discutido?”.

 

ADMIRACIÓN DEL PRIMER MINISTRO

En el otro extremo de la mesa el primer ministro levantó la mano y dirigiéndose al Preciso dijo con mucha admiración: “Su Excelencia, permítame felicitarle por su grandeza y sabiduría para llevar las riendas del reinado. ¿Quién habría de imaginar? Incluso su más fiel y humilde servidor tenía dudas de su capacidad para gobernar, pero ahora me doy cuenta de su grandeza y estrategia para acabar de tajo con los problemas que aquejan a nuestro país.

“De modo que su lema de campaña de ‘abrazos y besos’ para los malandrines llevaba cierta jiribilla… ¿Y con eso pretende acabar con el crimen organizado sin un solo disparo?”.

El Monarca le responde: “Así es, mi querido ministro”.

El primer ministro le dice: “Entiendo, de tal manera, que por eso usted no ha ordenado el cierre de fronteras, no ha cancelado los grandes eventos donde podrían salir infectados miles de personas. No tiene miedo de que lo acusen por crimen de lesa humanidad”.

 

CON ‘ABRAZOS Y NO BALAZOS’ PARA ACABAR CON EL CRIMEN ORGANIZADO

Ante la interrogante el Monarca contesta: “Buejno (bueno, recuerden que el Monarca tiene acento de sureño y así lo dijo aclarándose la garganta), no se les olvide que en todas las batallas hay el riesgo de víctimas colaterales. Pero lo cierto es que con eso terminaremos de una vez por todas con el crimen organizado”.

“Es decir que con la libertad que se les ha dado a los súbditos expuestos al contagio tarde o temprano ese virus llegará a los malosos y…”

“Así es ministro”, expresa el Monarca.

“Ohhh, ahora entiendo… ¡Es usted grande Alteza! Con razón en sus giras se mezcla entre los chairos repartiendo besos y abrazos…sobre todo a los niños y niñas, lo cual sus enemigos lo tratan de pedófilo, pero ¿no tiene miedo de contagiarse…?”, comenta el primer ministro.

Por toda respuesta nuestro héroe esbozó una sonrisa dirigiendo su mirada a un punto indefinido que lo caracteriza cuando no tiene la repuesta a flor de labio, lo que aprovechó el ministro para continuar con sus reflexiones.

“Lo que no entiendo es cómo pretende curar a tantos infectados, sobre todo a los extranjeros que decidan pisar el reinado”, añade el primer ministro.

 

CON UNA LIMPIA Y BASTÓN DE MANDO, INMUNE A TODO TIPO DE VIRUS

El Monarca expresa con toda seguridad antes sus súbditos: “Ugtedes (ustedes) recordar que cuando tomé el mando del reino el Brujo Mayor me dio una limpia y me dio el bastón de mando, lo que me hace inmune a todo virus. Además”…

— Perdón, su excelencia… en la línea esta Mr …

El Monarca iba a continuar con su explicación, pero fue interrumpido por una edecán que llevaba en una charola de plata el celular rojo, equipo con el que se comunicaba con su homólogo del norte…

“Hi Mr. Pato Donald… Have you…

— Halo my lacayo… sorry, yo querer decir my dear favorite friend… ¿cómo ir todo por allá?

“Todo ir de maravilla en mi frontera sur… los emigrantes centroamericanos no saben lo que se les espera. Todo bien, todo bien Mr. Donald. Ahí te guacho….

Cabe hacer un paréntesis y señalar que desgraciadamente el que esto escribe no pudo escuchar toda la conversación que sostuvo el “Rey Cerote” con el mandamás del norte por lo que mil disculpas…

“Bueno, señores, se termina la reunión, ahora a trabajar y ya saben lo que tienen que hacer. ¡Ah!, y no se les olvide organizar una protesta femenil y déjenlas hacer lo que se les pegue la gana, y ya saben, denles su rociadita de… bueno, ya saben de lo que estoy hablando….

Hasta aquí lo mío… y lo demás corre a cuenta de usted estimado lector e internauta… Y nos leeremos la próxima semana, Dios mediante.