¿Mano negra o Morena en conflicto de la UNAM?

LO QUE NO FUE NO SERÁ

POR  MARKOFLOS

 Desde tiempos inmemoriales la Máxima Casa de Estudios ha sido escenario de disputas políticas, pero hoy en día viene arremetida de la 4T para acabar con su autonomía… ¿o para quitar a Graue?

 “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”: Nelson Mandela

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha tenido luchas estudiantiles que han devenido en paros y huelgas. Las más recientes de 1987, por reformas Carpizo y 1999-2000 (Francisco Barnes), estaba próxima la elección presidencial de 2000 cuando estalló el conflicto.

En este último movimiento fueron protagonistas destacados “El Mosh”, Carlos Imaz, Imanol Ordorika, Fernando Belaunzarán, entre otros, vinculados a los partidos de izquierda, desde siempre.

En 2019 nuevamente se encendieron los focos rojos de la violencia al interior de la UNAM. La crisis se agudizó por las denuncias de un grupo de estudiantes mujeres por acoso y abuso sexual por parte de alumnos y profesores. Esa fue la primera razón por la que iniciaron paros en las preparatorias y en los CCH que se trasladaron a escuelas superiores y facultades.

El actual conflicto coincidió” y se dio dos meses después de la reelección del rector Enrique Graue, de agosto de 2019.

El conflicto, que ya lleva casi cinco meses, se convirtió en un ‘foco rojo’ para la 4T. Por esa razón, el Presidente López Obrador tiene la certeza de que intereses políticos, dentro y fuera de la máxima casa de estudios, buscan desestabilizar a la Universidad y al propio gobierno. Al respecto afirmó: “Siento que hay mano negra porque siempre hay quienes mueven la cuna y hay que lamparearlos para que no anden ahí en los sótanos. Ojalá y se resuelvan las cosas… Que no estén pensando los que provocan que vamos a caer en la trampa de la violencia, no nos vamos a enganchar en eso”, comentó durante su conferencia de prensa matutina.

El misterio es que nadie sabe quién es la “mano negra” y quiénes mueven la cuna… si es que existe una como tal, que está meciendo esa cuna.

¿QUIÉNES SON?

Esos nombres los debe conocer el rector y el gobierno federal, que han acusado “mano negra en el conflicto”.

Por lo pronto, Gobernación analiza perfiles de los actores involucrados y a líderes de los grupos de choque que han protagonizado enfrentamientos y paros en al menos 16 planteles de la Máxima Casa de Estudios.

Sin embargo, la Secretaría de Gobernación (Segob) ya no cuenta con el Cisen, que era el organismo de inteligencia que realizaba esas tareas. O será el secretario de Seguridad Ciudadana y Seguridad Pública, Alfonso Durazo, quien a través de la nueva “Agencia de Investigación” tiene más información.

Despues del movimiento estudiantil de 1968, los gobiernos mexicanos han estado al tanto de todo lo que ocurre en instituciones de educación superior, principalmente la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

En tiempos de Echeverría se tenía mucha información a través de la Federal de Seguridad y la de Investigaciones Políticas y Sociales de Segob. Además, había grupos porriles armados e incluso de golpe, como “Los Halcones’, que cumplían consignas.

Miguel de la Madrid daba línea a los porros a través de su secretario de Gobernación, Manuel Barlett; era bien sabido que ahí cobraban personajes como el famoso “Johny”, que controlaba todas las prepas, vocacionales y escuelas superiores y facultades de la UNAM e IPN.

Con Salinas ya se tenía al Cisen. Se tenía a don Fernando Gutiérrez Barrios, quien contaba con la más completa información. Además, se sabía que algunas de esas funciones las realizaba su secretario privado, el oaxaqueño Justo Ceja.

Con Zedillo, Fox y Calderón disminuyó el “porrismo” como tal. Con Enrique Peña Nieto había un control por partida doble: Segob, a través del Cisen, que encabezaba Eugenio Imaz, hermano de Carlos Imaz, ex pareja de Claudia Sheinbaum, actual jefa de Gobierno de la CDMX, y uno de los lideres más visibles del movimiento estudiantil de 1999-2000.

La lucha de grupos de poder en el interior de la UNAM ha llevado a una serie de intercambios de acusaciones sobre la injerencia de grupos de priístas o morenistas que buscan desestabilizar a la institución.

Ha corrido la versión de que la UNAM podría verse como la manzana de la discordia por la candidatura presidencial en Morena y que se convierta en escenario de disputa entre facciones del partido gobernante.

El ‘modus operandi’ de los ‘anarquistas’, encapuchados que hoy toman escuelas, es muy similar a los actos de vandalismo que realizaban esos grupòs contra los gobiernos de Calderón o Peña Nieto.

Un episodio interesante que muestra cómo la comunidad universitaria está en desacuerdo con esos actos vandálicos lo fue la valiente actitud del director de la Facultad de Derecho, Raúl Contreras Bustamante, quien junto con profesores y alumnos impidió que un grupo de encapuchados y embozados -hombres y mujeres- tomaran y cerraran  violentamente la Facultad de Derecho de la UNAM, agrediendo a los profesores que encontraron a su paso.

La pregunta del millón de pesos es saber qué buscan o pretenden esos encapuchados “anarquistas” que ahora actúan dentro y contra la UNAM.

¿Qué pretende la ‘mano negra’: Sólo que se frene el acoso, abuso y violencia a las mujeres universitarias; pedir la renuncia del rector; desestabilizar a la universidad, a la ciudad o al país?

Desde la reelección del doctor Graue circuló también la versión de que podría llegar a la Secretaría General John Ackerman, quien al parecer es el alfil preferido, de algún grupo de la 4T, para vulnerar la “autonomía” de dos de las más importantes instituciones del país, la UNAM y el Instituto Nacional Electoral (INE), que además son clave para las elecciones federales de 2021.

Ackerman actúa por consigna de algun grupo morenista o sólo lo alienta el apoyo de su poderosa esposa, la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, quien públicamente también ha atacado a Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE.

Las autoridades universitarias no han podido establecer un diálogo con representantes de la comunidad estudiantil. Al respecto el prestigiado periodista Raymundo Rivapalacio comenta en una de sus columnas que no hay líderes que se hayan acreditado como representantes de la lucha, como había sucedido en el pasado.

“En el paro de hace poco más de 20 años lo fue el Consejo General de Huelga, o años antes, durante la Rectoría de Jorge Carpizo, fue el Consejo Estudiantil Universitario, al cual pertenecieron varios miembros del entorno más cercano al Presidente López Obrador, como la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, o el senador Martí Batres”.

Agrega Rivapalacio que “Hay individuos que están en el universo del conflicto. Dentro de la Facultad de Filosofía y Letras existe comunicación entre el colectivo de mujeres con Alejandro Echavarría, quien adquirió notoriedad hace 20 años como ‘El Mosh’, uno de los líderes que ocasionó la huelga más larga en la historia de la UNAM -10 meses- y quien, en la actualidad, está registrado como maestro en Michoacán, afiliado a la Coordinadora Magisterial.

“‘El Mosh’ se ha reunido varias veces con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, sin que se haya informado de ello a las autoridades responsables de la educación superior. No se conocen los detalles de esas pláticas, celebradas en las oficinas de Durazo”.

Otro dato revelador del conflicto que señala Raymundo Rivapalacio: “Otra línea de contacto político con fuerzas antagónicas dentro de la UNAM proviene del alcalde de Gustavo A. Madero, Francisco Chíguil, quien ocupó el cargo en 2008, cuando sucedió la tragedia del antro New’s Divine, donde murieron nueve jóvenes y tres policías, en una redada que envió la entonces delegación. Chíguil, a través de una funcionaria en la Dirección de Obras y Desarrollo Urbano, mantiene relación con porros de Prepa 9, que tienen tomada la escuela”.

Las instituciones de educación superior pública han crecido mucho en las últimas dos décadas. Aparte de las grandes, como la UNAM, IPN, UAM, Colmex, UP y UACH, el sistema educativo nacional de educación superior cuenta con más de 3 millones y medio de estudiantes repartidos en: treinta universidades estatales que surgieron desde los 70s y otras veinte estatales de “apoyo solidario”.

Se consolidó Instituto Nacional de Tecnológicos y ya hay 266 Tecnológicos. Existen 114 universidades tecnológicas y 62 Universidades Politécnicas. Adicionalmente, el sistema Conacyt cuenta con 27 Centros de Investigación y Desarrollo Tecnológico. Además, el sistema de normales y centros normalistas rebasa las 200 escuelas en todo el país.Cabe señalar que en cada entidad federativa los gobernadores tienen un buen control de todas las instituciones de educación superior que se encuentran en su jurisdicción.

En medio de las crisis financieras de muchas universidades públicas estatales, el actual gobierno anunció la apertura de 100 nuevas universidades para el bienestar “Benito Juárez García”, que carecen de objetivos, indicadores o metas académicas y no han sido avaladas por el Coneval.En su informe AMLO dijo que en su primer año de existencia ingresaron casi 40 mil alumnos. Más de la mitad de estas universidades se ubican en municipios gobernados por Morena.

Durante su campaña electoral, el Presidente prometió que daría becas para 300 mil estudiantes universitarios de hasta 29 años, con prioridad para indígenas, afrodescendientes y personas en situación de pobreza para que continúen con sus estudios.

Cristina Cruz, delegada estatal de Programas para el Desarrollo en la Ciudad de México, informó que el gobierno federal dará becas a los estudiantes de las Universidades para el Bienestar “Benito Juárez García”… Aquí cabe resaltar que los alumnos de la UNAM y del IPN fueron excluidos del programa, por lo que no recibirán dicho apoyo económico.

Aunque sus presupuestos juntos equivalen al total asignado a todas las universidades públicas estatales, estas dos instituciones siguen siendo las más emblemáticas y apetitosas para engendrar conflictos que pueden alcanzar dimensión nacional, en gran parte por haber sido donde se gestó el movimiento estudiantil de 1968.

La UNAM ha sido un reflejo de la situación política del país. En su seno han surgido movimientos transformadores y también se le ve como un botín político y un instrumento de presión y chantaje para el gobierno en turno.

En el actual conflicto de la UNAM, el rector Graue ha dicho que la violencia contra las mujeres es inaceptable, inadmisible y que no cabe en la UNAM.

Su reelección en agosto pasado mostró que el Presidente López Obrador fue ajeno a la elección que realizó el Consejo Universitario con sus propias reglas. Las señales indican que no permitió que morenistas o “allegados” a él, como el propio Ackerman, se inmiscuyeran. Parece ahora que algún grupo de Morena no ha entendido el mensaje, pues el Presidente no necesita un conflicto en una institución que, por su magnitud y diversidad, puede ser explosiva e incontrolable.

La otra emblemática institución, el IPN, deberá designar nuevo director general en noviembre de este año.

Ahí el Presidente tiene la facultad, de acuerdo con la Ley Orgánica, de designar al director general, basta que sea egresado con diez años de titulado y goce de “buena reputación”, por lo que seguramente tendrá candidatos afines a su proyecto político. Es la única institución de educación pública superior cuyo nombramiento lo hace el Presidente de la República.

Uno de los retos más importantes del gobierno de la Cuarta Transformación es, sin duda, mejorar el Sistema Educativo Nacional y en especial la educación superior, no sólo en cobertura y cantidad sino en calidad.

Las institutciones de educación superior requieren apoyo financiero, pero también requieren dejar de poner como pretexto la “autonomía” y dejar de usarla como blindaje contra  la rendición de cuentas y la trasparencia.

La autonomía debe ser concebida tal como lo establece el Tercero Constitucional como “libertad de cátedra”. Ahora que la Auditoría Superior de la Federación tiene mayores facultades de revisión a las Universidades deben optimizarse los escasos recursos.

No nos arriesguemos a lamentarlo después y decir “Lo que no fue no será”. En la medida que el capital humano del país esté mejor preparado contaremos con un elemento clave, para retomar el camino del crecimiento económico. Cumplir con los anhelos de millones de mexicanos: generación de más empleos, más productividad, riqueza y prosperidad, que nos lleve a mejores estados de bienestar, salud, seguridad y educación.

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