‘La Choca’ ya descansa en el Cielo

* Por ese personaje Pilar Pellicer recibió el Ariel a Mejor Actriz en 1975

POR JOSÉ VIEYRA

Pilar Pellicer era como “La Choca”: indómita, salvaje y apasionada. Fue el personaje que le dio su único Ariel como Mejor Actriz, en 1975.

El sábado pasado la sobrina del poeta Carlos Pellicer, figura de medio centenar de películas, una veintena de telenovelas y otras tantas obras de teatro, falleció a consecuencia del coronavirus. Tenía 82 años de edad.

AMIGOS LA RECUERDAN CON ANÉCDOTAS

“Pilar Pellicer era una superfigura del cine, en todo su tiempo, tan divertida y simpática, era una profesional y una mujer de una gran belleza por dentro y por fuera, una persona fantástica”, dijo la actriz y cantante Daniela Romo,

La primera actriz Diana Bracho la describió como “una mujer que se interesó mucho en la cultura, inquieta, inteligente y con una belleza excepcional. Una muy buena compañera, siempre muy educada y amable, fue una persona impresionante”.

ACTRIZ DE TALLA INTERNACIONAL

Su pasión por el arte escénico (primero estudió danza) la llevó a trabajar con grandes cineastas mexicanos y a pisar escenarios de Francia y Estados Unidos.

Su entrega se vio desde sus incipientes participaciones a mediados de los años 50 bajo las órdenes de Alejandro Galindo, Chano Ureta y el mismo Luis Buñuel, en “Nazarín”.

La siguiente década le daría un nombre ya con papeles estelares, entre ellos el de “Pedro Páramo”, de Carlos Velo, como la recordada Susana San Juan, en la que estuvo junto a John Gavin e Ignacio López Tarso.

Se codeó con figuras de Hollywood como en el western “Las Armas del Diablo”, con Glenn Ford; “Los Bandidos”, con Robert Conrad; después en la comedia “La Última Locura de Zorro”, con George Hamilton.

Alumna del director japonés Seki Sano, halló fácil acomodo en el cine setentero que se empeñaba en retratar problemáticas sociales o pasiones humanas por medio de historias que, sin tapujos, llegarían al gusto de la audiencia.

Fue así como consiguió agenciarse argumentos provocadores, algunos de mayor impacto que otros, pero igual de exitosos, siempre de la mano de los mejores cineastas.

“El Festín de la Loba”, junto a Isela Vega, fue la primera trama fuerte de esa década.

UNA AGUERRIDA MUJER

Luego Emilio “Indio” Fernández la eligió para encabezar “La Choca”, filme ganador de seis premios Ariel, entre ellos el de Mejor Actriz para ella.

Su personaje, una aguerrida mujer de rostro marcado que vivía en la selva y era asediada por los hombres, la marcó en su carrera.

Y siguió con otros proyectos igual de favorecedores.

Con Cazals filmó la cruda realidad de “Las Poquianchis” (1976) y Ripstein la incluyó en “Cadena Perpetua” (1979).

“‘Las Poquianchis’ fue una filmación muy difícil porque el tema era muy oscuro, pero Pilar estaba fantástica, hasta daba miedo, pero la realidad es que las tres estábamos temblando (María Rojo, Diana Bracho y Pellicer), nerviosísimas y nos hermanamos mucho, fue una experiencia con ella muy linda y agradable”, compartió Bracho.

Ese mismo año estuvo en la que sería la más polémica de la década: “Tres Mujeres en la Hoguera”, en la que, junto a Maricruz Olivier y Maritza Olivares, formó un triángulo pasional bastante escandaloso para la época.

“Cada vez que recuerdo una escena donde yo la mataba… la verdad, la gozamos muchísimo. Era una profesional, una mujer de una gran belleza por dentro y por fuera y una persona fantástica”, destacó la actriz Daniela Romo.

“Balún Canán”, “El Mexicano” y “Las Golfas del Talón” fueron otros largometrajes menos agraciados, aunque la actuación de Pellicer siempre resaltó.

INCURSIONÓ EN LA PANTALLA CHICA

En los años 70 incursionó en la televisión, con libretos como “Lo Imperdonable”, “Pacto de Amor”, “El Chofer” y “La Trampa”.

Ya como primera actriz, brilló en los 80 con “El Camino Secreto”, y más adelante en “Muchachitas”, “Huracán”, “La Madrastra”, “El Triunfo del Amor”, “La Gata” y ya en el nuevo milenio en la serie “Mujeres Asesinas”.

En todas entregó su mejor esfuerzo, pues aun en papeles menores y con un crédito muy escondido, Pellicer se imponía por encima de cualquier protagonista novata y desangelada, gracias a esa fuerza y voz tronadora con la que, incluso, podía atemorizar.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA