Etiquetado no reducirá la obesidad ni el sobrepeso: Mariana Curiel

* El etiquetado es tan drástico y tan amarillista, es una medida desesperada del gobierno federal y está documentado que muchos que tienen sobrepeso no es por los productos envasados sino por todos los productos que existen a granel que se comercializan en la esquina, los tamales, las tortas, las fritangas, el pan, pastelillos, sopes, gorditas, quesadillas, tortas ahogadas, nos falta educación en la alimentación, expresa en exclusiva la licenciada Mariana Curiel González, directora de la Asociación Mexicana de Etiquetado, Etiquetado Nutrimental, Capacitación y Emprendimiento

POR JOSÈ LUIS HERRERA Y JOSÈ VIEYRA

Un tema polémico, el más comentado en la historia, es el etiquetado en productos que ya fue publicado el 27 de marzo en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y que entrará en vigor el 1 de octubre próximo.
La medida aprobada tiene como fin combatir el sobrepeso y la obesidad, un objetivo que no se logrará según palabras en exclusiva de la licenciada Mariana Curiel, directora de la Asociación Mexicana de Etiquetado, Etiquetado Nutrimental, Capacitación y Emprendimiento
“No, no va a combatir la obesidad ni el sobrepeso… bueno, no me gusta asegurar algo que todavía no ocurre, pero yo, por experiencia y por el conocimiento que tengo de lo que ha ocurrido en otros países, estoy casi segura que habrá una disminución en las ventas de los productos envasados”, añade.
“Una situación que pegará en la economía nacional, más en estos tiempos de contingencia sanitaria por el coronavirus”, agrega.
Curiel puntualiza que la leyenda etiquetará a los productos sin tener bases de sustento.
“Debemos educar con conocimiento, no satanizar el producto, porque realmente va haber digamos ‘una cacería de brujas’ como le llaman y los productos van a estar estigmatizados, pero realmente no se va a combatir el sobrepeso mientras no eduquemos en materia de salud alimentaria”, expresa.
La licenciada Mariana considera que se debió dar tiempo a las empresas para que puedan ir reformulando sus productos y de esta forma ir educando el paladar del consumidor.
“Es innegable que un producto etiquetado dejará de ser comprado, pero la idea no es esa, yo considero que las empresas deberían tener un tiempo para que poco a poco puedan ir reformulando para educar el paladar del consumidor, porque si a un producto repentinamente le quitamos la grasa o el azúcar pues el consumidor va a dejar de adquirir ese producto, debido a que ya estamos acostumbrados a ciertos perfiles”.

‘ETIQUETADO ES DRÁSTICO Y AMARILLISTA’

La experta en nutrición afirma que el etiquetado es drástico y amarillista, un intento desesperado del gobierno federal.

“No, yo creo que el etiquetado es tan drástico y tan amarillista, por así llamarlo, es un invento desesperado del gobierno porque le cuesta atender a millones con problemas de obesidad, diabetes, hipertensión; no les queda otra salida más que seguir implementando impuestos en vez de reducir las enfermedades, pero se van a dar cuenta en unos años que esto no va a combatir la obesidad ni el sobrepeso, a mí me interesaría más saber cuál va a ser la siguiente estrategia cuando se den cuenta que esto no va a servir”.Expresa que ya nada se puede hacer.

“Ya fue publicado en el DOF el 27 de marzo pasado, lo hicieron con anticipación, casi mes y medio, pues la fecha límite era el 8 de mayo, y entra en vigor el 1 de octubre, pero hay muchas incongruencias, hay diferencias que se publicaron en el proyecto a las normas ya avanzadas”.

No es que sea ave de mal agüero, pero Curiel dice de forma categórica que el etiquetado de productos pegará a la economía nacional, que ya de por sí tenía problemas con el cero por ciento de crecimiento económico.
“No, no va a combatir la obesidad ni el sobrepeso… bueno, no me gusta asegurar algo que todavía no ocurre, pero yo, por experiencia y por el conocimiento que tengo de lo que ha ocurrido en otros países, estoy casi segura que habrá una disminución en las ventas de los productos envasados.

“Al menos el primer año y el segundo año habrá un porcentaje muy drástico de disminución en las ventas, habrá una caída en los productos cada que se vean los octágonos de advertencia.

“Pero eso sí, no disminuirá el sobrepeso, y está documentado, que muchos que tienen sobrepeso no es por los productos envasados sino por todos los productos que existen a granel que se comercializan en la esquina, los tamales, las tortas, las fritangas, el pan y pastelillos, sopes, gorditas, quesadillas, tortas ahogadas, y todos estos productos no traen una etiqueta, ahí es en donde deberíamos de hacer conciencia a los consumidores, la industria debe trabajar para educar al consumidor y hacer productos digamos más balanceados para tener una dieta más balanceada. En concreto: Si vamos a consumirlos, que estemos conscientes de lo que estamos llevando a la boca”.

‘PASARÁ LO MISMO QUE PASÓ CON LOS CIGARROS’
La licenciada Curiel que el etiquetado será exactamente lo mismo que pasó con los cigarros, pues la gente no dejó de fumar.
“Es como lo que pasó con los cigarros, ¿quién dejó de fumar?, al contrario, se dejó de fumar en una parte por la presión social de que en todos lados lo prohibían, por las multas, por lo mismo de estar estigmatizado aunado a la enfermedad, pero por la etiqueta del empaque ciertamente nadie dejó de fumar.
“En los restaurantes lo aplicaron por las multas, en los lugares cerrados está prohibido, por eso se hizo, pero al final de cuentas los consumidores no dejaron de fumar”, puntualizó.

VERSIÓN ÍNTEGRA DE LA ENTREVISTA
Aquí les dejamos la entrevista completa con Mariana Curiel, léanla y forme su propia opinión, estimado lector.
— Bueno, ¿sí me escuchas?
“Un poquito entrecortado, pero sí.
— Buenas tardes, licenciada Mariana Curiel.
“Sí, a sus órdenes”.
— ¿Cómo ves la polémica por la Norma 51?
“Bueno, bastante polémica, podríamos definir como una norma más comentada en la Historia de México”.
— ¿Lo ves bien o mal? Te comento porque este caso ya llegó hasta los tribunales.
“Así es, mire, yo tengo sentimientos encontrados, por una parte yo estoy trabajando directamente con gobierno, en el Comité de la Dirección General de Normas, en lo que es proyecto de normas, sin embargo, en mi punto de vista la norma tiene muchos enredos, la base de la educación no debe ser el miedo, no me parece bien las etiquetas de advertencia pues estarán estigmatizados varios productos, y la información de etiquetado no será muy clara; reconozco que la norma tiene aspectos y consideraciones muy interesantes, pero hay otros que pueden tener mejoras, que son perfectibles pues”.
— Entonces hay molestia y rechazo de los empresarios.
“Bueno, sí hay entre los empresarios, pero también como tal el consumidor, porque el consumidor, poniendo un ejemplo, un producto que cumple validación en azúcares, que la única fuente provenga de azúcares va a traer su leyenda exceso de azúcares, pero un producto que tenga más azúcares que no exceda más del diez por ciento de energía de azúcares, aunque contenga más azucares no va a traer este octágono, entonces realmente los octágonos de advertencia no es estigmatizar productos, pero el que los contenga o no los contenga no significa que el producto sea más saludable o nutritivo que otro”.
— Sí, pero como tú dices, ya están etiquetando al producto.
“Así es, y te platico, el problema lo vi con un cliente, él es ruso, él desarrolla refrescos y por la cantidad de azúcares que trae su refresco, que tiene jugo, porque no es como el refresco típico, es una alternativa bastante interesante, su producto no porta proteínas o grasa, pero su única fuente son carbohidratos, en este caso de azúcares, aunque con azucares propios para no traer otra fuente energética, va a traer un exceso de azúcares, pero otro producto que contenga más azucares, pero que contenga grasa y proteína en donde los azúcares no sobrepasan el diez por ciento aun teniendo más azucares que el primer ejemplo que le mencione, no va traer en el octágono exceso de azucares… o sea que una persona podrá ver en el producto que el límite son los azúcares y puede consumir un producto con más azucares sin que traiga la leyenda, por lo que es una cuestión bastante complicada de explicar”.
— Está muy compleja la situación.
“Sí, así es, más que nada por lo mismo de los criterios nutrimentales, el mismo criterio cataloga a todos los productos, entonces bajo ese entendido quién va a consumir, por ejemplo, cien gramos de mayonesa, sin embargo, hay alguien que pueda consumir más de cien gramos de panqué o de un chocolate, entonces ahí está el problema; la intención es buena del gobierno, pues lo que se busca es combatir la obesidad y el sobrepeso, la desnutrición, pero considero que no se debería de tomar el mismo lineamiento para todos los productos por el mismo ejemplo que te mencioné. Insisto: Tener el mismo criterio, la verdad, creo que está desequilibrado el criterio nutrimental”.
— La norma debe ser modificado, es perfectible entonces…
“Así es, es innegable que un producto etiquetado dejará de ser comprado, pero la idea no es esa, yo considero que las empresas deberían tener un tiempo para que poco a poco puedan ir reformulando para educar el paladar del consumidor, porque si a un producto repentinamente le quitamos la grasa o el azúcar pues el consumidor va a dejar de adquirir ese producto, debido a que ya estamos acostumbrados a ciertos perfiles, por lo que debería ser gradual; reitero, el criterio para clasificar a todos los productos no está como equilibrado.
“Por ejemplo, en países como Estados Unidos lo hacen por catalogar el producto, las porciones van conforme al tipo del producto porque razonablemente hay productos que no se consumen en cien gramos, hay productos que sobrepasan eso y ahí creo que la base de la información es conforme al tipo del producto, por ejemplo, quién comería cien gramos o cien mililitros de una salsa picante o de un aceite, en cambio hay productos que se consumen mucho más y cien miligramos o cien mililitros no es una cantidad, pues lo van a ver a cien gramos y van a saber realmente lo que están conteniendo.
— Este tema es muy complejo, hay muchas dudas licenciada Mariana.
“Sí, de hecho el proyecto salió publicado en octubre, en noviembre se reformó la Ley General de Salud y el reglamento de Control Sanitario por decreto presidencial el 8 noviembre de 2019 se modificó la ley y esta fue una de las críticas que se le hicieron a nuestro Señor Presidente, porque cuando sale publicado en el Diario Oficial la norma, el proyecto de normas, era una norma huérfana, una norma sin ley bajo el marco jurídico, pues primero se hicieron reformas en la Constitución (inaudible) a la Ley General de Salud de Control Sanitario y las leyes que aplicaran y posteriormente las normas oficiales… el problema fue que salió una norma sin reformarse la Ley, por eso en la publicación de la Ley fue a los quince días del proyecto, cuando debió haber sido al revés, primero se modifica la Ley, luego el reglamento y posteriormente las normas.
“Finalmente ya fue publicado en el DOF el 27 de marzo pasado, lo hicieron con anticipación, casi mes y medio, pues la fecha límite era el 8 de mayo, y entra en vigor el 1 de octubre, pero hay muchas incongruencias, hay diferencias que se publicaron en el proyecto a las normas ya avanzadas”.
— Entonces esto ya está avanzado, ¿ya no se puede revertir?
“No, ahora bien, recuerda que primero pasó por los diputados, luego al Senado y posteriormente fue aprobada en enero por el Ejecutivo federal, por lo que no tiene marcha atrás, pero lo que sí puede servir es que la industria se una para posteriormente trabajar más activamente, a pesar de que ha sido la norma más comentada: muchos del sector industrial se han quejado de que no han sido tomados en cuenta y la prueba está que muchos comentarios son negativos, y hay que reconocer que sí tiene muchísimos cambios el proyecto de modificación de la norma a la norma ya publicada y bastante entre la versión de 2016 en que salió como acuerdo para la modificación de la norma de etiquetado a productos, en este caso hay una que vamos a ver en este año, se sustituye la etiqueta frontal, de las pilas nutrimentales, por estos octágonos de advertencia, la declaración para producto genuino en el caso de la parte de la publicidad de alguna manera también se ve afectado y aquellos productos que contengan octágonos de advertencia no podrá utilizar personajes, caricaturas, promociones, juguetes, o sea, estaríamos hablando de etiquetas que van dirigidas para los niños o adolescentes que ya no van a tener personajes, como el Osito Bimbo, eso es lo que más atemoriza a las empresas y es totalmente comprensible”.
— Yo siento que sí falta información, pero una cosa es cierta: los consumidores al ver una etiqueta que dice excesivo en azúcar, pues ya no lo va a comprar.
“Exacto, pero el problema es que pueda no comprar el producto y comprar otro que tenga más azúcar, pero ese producto no va a traer octágono. He ahí la pequeña gran diferencia.
“El tiempo nos va a decir que no va haber una reducción en la obesidad y el sobrepeso”.
— ¿Entonces tú piensas que el etiquetado realmente no reducirá la obesidad?
“No, no va a combatir la obesidad ni el sobrepeso… bueno, no me gusta asegurar algo que todavía no ocurre, pero yo, por experiencia y por el conocimiento que tengo de lo que ha ocurrido en otros países, estoy casi segura que habrá una disminución en las ventas de los productos envasados.
“Al menos el primer año y el segundo año un porcentaje muy drástico de ventas, habrá una caída en los productos cada que se vean los octágonos de advertencia.
“Pero eso sí, no disminuirá el sobrepeso, y está documentado, que muchos que tienen sobrepeso no es por los productos envasados sino por todos los productos que existen a granel que se comercializan en la esquina, los tamales, las tortas, las fritangas, el pan y pastelillos, sopes, gorditas, quesadillas, tortas ahogadas, y todos estos productos no traen una etiqueta, ahí es en donde deberíamos de hacer conciencia a los consumidores, la industria debe trabajar para educar al consumidor y hacer productos digamos más balanceados para tener una dieta más balanceada. En concreto: Si vamos a consumirlos, que estemos conscientes de lo que estamos llevando a la boca.
“Un ejemplo fue lo que hizo Estados Unidos en Europa que ahora en los restaurantes, sobre todo los de comida rápida, hamburguesas, todo ese tipo de productos, las cajitas felices, bajo el criterio de que no se podía combatir la obesidad en esos países desarrollados, pues ya es más notorio para ellos declarar los valores nutrimentales de esos productos; aquí en México no está regulado, entonces si un producto que trae unas papitas, unas Sabritas, marca de la que sea, que trae un octágono de advertencia de exceso sodio, exceso grasas, y si en la calle te encuentras productos sin esa leyenda de etiqueta, pues la obesidad no se va a combatir realmente; insisto: debemos educar con conocimiento, no satanizar su producto, porque realmente va haber digamos ‘una cacería de brujas’ como le llaman y los productos van a estar estigmatizados, pero realmente no se va a combatir el sobrepeso mientras no eduquemos en materia de salud alimentaria”.
— Claro, es muy cierto lo que dices, de nada servirá el etiquetado si en la calle te encuentras los camotes, los esquites y un sinfín de fritangas.
“Exacto, dulces, las enchiladas, los tacos, las tortas y la comida rápida. Imagínate el contenido energético de una hamburguesa de solamente una, sin considerar el refresco.
“Las palomitas cuando vas al cine, ese tipo de productos son los que deberían de ser más regulados que los productos envasados.
“Te voy a dar un dato curioso y quizá voy a sonar realmente irónica: el gobierno ahora acaba de implementar que las harinas deberán estar fortificadas con vitaminas, deben de tener más del cinco por ciento, eso entra en la ley, ahorita está como reforma, sin embargo, varios estudios demuestran que nosotros como mexicanos no tenemos exceso en la ingesta de ciertas vitaminas y minerales, pero sí carencia en otras; esa ley aplicó que todas las vitaminas y minerales, por norma, lo requiere la harina… entonces vamos a tener una sobrevitaminación y de minerales en la dieta, pero una ausencia de otras porque nunca se realizaron estudios para determinar exactamente qué vitamina es la que necesitamos.
“Ahora sí que el tiempo nos dirá quién tiene la razón, yo te estoy dando mis puntos de vista, pero siempre he creído que la base de la educación no debe ser el miedo, no podemos vivir atemorizando al consumidor, debe ser la educación la única manera de combatir, esto es educando, desarrollando programas de gobierno con la participación de nutriólogos, donde hay una mayor orientación a lo que es el consumo y también comentar la actividad física, eso también es importante.
— Por lo que me ha expresado, licenciada Curiel, el etiquetado no va a ser la solución para reducir la obesidad.
“No, yo creo que el etiquetado es tan drástico y tan amarillista, por así llamarlo, es un invento desesperado del gobierno porque le cuesta atender a millones con problemas de obesidad, diabetes, hipertensión; no les queda otra salida más que seguir implementando impuestos en vez de reducir las enfermedades, pero se van a dar cuenta en unos años que esto no va a combatir la obesidad ni el sobrepeso, a mí me interesaría más saber cuál va a ser la siguiente estrategia cuando se den cuenta que esto no va a servir, pero lo que sí va a disminuir son las ventas en uno o dos años, porque el consumidor se va a seguir acostumbrando a sus sellitos y como lo que paso en Chile, sólo el consumidor compraba los productos que más sellos tenían porque se ven bonitos, entonces le empezaron a tomar cariño a los sellitos, realmente no hay una salud, una buena materia en salud alimentaria.
— En concreto: A final de cuentas no va a ser la solución el etiquetado para reducir el problema del sobrepeso.
“Claro que no, es como lo que pasó con los cigarros, ¿quién dejó de fumar?, al contrario, se dejó de fumar en una parte por la presión social de que en todos lados lo prohibían, por las multas, por lo mismo de estar estigmatizado aunado a la enfermedad, pero por la etiqueta del empaque ciertamente nadie dejó de fumar.
“En los restaurantes lo aplicaron por las multas, en los lugares cerrados está prohibido, por eso se hizo, pero al final de cuentas los consumidores no dejaron de fumar.
“Ojo, es muy importante destacar que bajarán las ventas de los productos, eso es muy grave, y más por el momento de emergencia nacional que estamos pasando… la llegada de la pandemia del coronavirus vino a complicar más el panorama… y pasando esta pandemia se requiere que se reactive la economía de las empresas.
“Insisto: el etiquetado es bueno, pero es perfectible por el bien de las empresas y consumidores”.
— Muchas gracias Mariana, ¿algo que quieras agregar?
“No, por el momento es todo, muchas gracias a ti”.

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