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Epístolas Surianas De Julio Ayala Caros

porcosmopoliticoAdmin

Oct 10, 2023
• El seguro del FAP, y los periodistas/
EN JUNIO DEL AÑO PASADO, JOSÉ “PEPE” ARROYO, dejó de existir. Además de ser un gran amigo y promotor de la cultura, fue un excelente periodista. Por él, quien socializó el Club Primera Plana en Guerrero, muchos periodistas del estado han recibido de éste un Reconocimiento a la Trayectoria Periodística, como los del viernes 29 de septiembre pasado, en su edición 31, a comunicadores de todo el país, incluidos a 25 guerrerenses
Como muchos otros, Pepe Arroyo fue fundador, pero además promotor del Fondo de Apoyo a los Periodistas, el famoso FAP, modelo a nivel nacional, y sustentado en la Ley para el Bienestar Integral de los Periodistas, que contempla diversos apoyos, entre ellos capacitación y actualización, préstamos para la compra de equipo y para gastos médicos, así como la contratación de un seguro de vida.
Tras su partida, y el papeleo correspondiente, el monto del seguro, que más que de vida es “de muerte”, en razón de que se hace efectivo cuando el titular del mismo fallece, sus beneficiarios, como ha ocurrido en todos los casos, lo hicieron efectivo. El objetivo, se dice, es para ayudar, de alguna manera, a los deudos, se supone que por los gastos generados por quien dejó de existir, lo que sin duda es un gran apoyo.
El problema es que, como en el caso de Pepe Arroyo, y muchos, muchos otros periodistas que por la edad, principalmente, sufren enfermedades crónico-degenerativas que difícilmente pueden ser solventadas por el titular del seguro de vida, de tal forma que no sólo se gastan los ahorros de toda una vida, sino que también lo que no se tiene. Lo peor de todo es que por la falta de recursos para medicinas y el servicio médico, el periodista finalmente pierde la vida, pese a los esfuerzos de familia y la solidaridad del gremio.
Por desgracia, esta es la constante de los periodistas. Y es que, salvo en muy contados casos, carecen de un salario digno, y mucho menos prestaciones y seguro médico. Y sin embargo, ahí estamos, más por convicción, porque se trae en la sangre, que por dinero. De ahí la importancia de la Ley para el Bienestar Integral de los Periodistas del estado, y el famoso FAP.
Quizá para muchos el tema sea menor. Sin embargo, la situación de los periodistas, refleja también el nivel y el ejercicio periodístico.
En fin. Hace una semana, después de muchos años de no verlo, nos encontramos con un compañero. Lo conocí en El Reportero, en la nota roja. Era bueno, como muchos otros. Tiempo después lo dejé de ver. Vivía en la Costa, lo supe después, por supuesto, ejerciendo el periodismo. Lo vi enfermo, desgastado por el tiempo. De no ser por otros amigos, difícilmente lo hubiera reconocido.
Como muchos otros, tiene un seguro del FAP. Sin embargo, ¿de qué le sirve, si es en estos momentos cuando requiere de recursos? ¿Para qué le sirve el seguro, si es ahora cuándo requiere de revisión médica, de medicamentos, y de una cirugía?
No es el único caso. Hablábamos al principio de Pepe Arroyo, y como él, muchos otros. El seguro de vida, que no está mal, debiera revisarse, y en consecuencia buscarse un mecanismo para hacer uso de él cuando el titular del mismo lo requiera en vida. Muchos periodistas han dejado de existir en condiciones terribles.
Por supuesto que se puede, como también se puede que ahora que el gobierno del estado presente ante el Congreso local su presupuesto de egresos para el año próximo, se le incremente un porcentaje al Fondo de Apoyo a los Periodistas y éste sea parte de una bolsa para gastos médicos en beneficio de periodistas que por su edad sean objeto de enfermedades crónico-degenerativas. Es decir, en favor de aquellos que realmente lo requieran, no de los vivales que han saqueado al organismo.
Hay que decirlo. El periodista, como todo ser humano, requiere también de un final digno. Por su aporte social, merece un mejor trato en el ocaso de su vida. Quien gobierna el estado, Evelyn Salgado Pineda, puede hacer la diferencia, empezando por depurar y sanear al FAP, en donde se encuentra de todo, incluso de gente que no tiene nada que hacer ahí, como un supuesto escritor de Apango, que indudablemente está ahí por corruptelas de quienes deciden quién forma parte o no del Fondo de Apoyo a los periodistas.

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